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Ariel Ragués una voz que enamora el mundo

Nacido dentro de una familia donde el arte corre en la sangre, en la cual desde sus primeras memorias estuvo rodeado de músicos, no es sorpresa que Ariel Ragués, se inclinara por esta rama.

Ariel Ragués nació en La Habana, Cuba el 9 de octubre de 1979.

El talentoso cantante, así como muchos de sus compatriotas, tuvo que dejar su tierra natal para perseguir un sueño y expresar con su música, ese sentimiento que lo ha inspirado a contarle al mundo su amor y sus vivencias en cada canción, como un cronista de su vida diaria y visionario del género musical que defiende.

Dicen que el fruto no cae lejos del árbol, esta no es la excepción. Su abuelo incursionó en la música, al igual que su padre, músico de profesión.   La trayectoria de su padre le sirvió de inspiración desde pequeño para seguir sus pasos, primero como percusionista en su formación académica, pero la sed de conocimiento lo llevó a incursionar en la trompeta, un instrumento que lo lleva a formar parte de otra tradición musical en la isla “las comparsas.”   Es aquí que Ariel comienza a introducirse entre pregones y cantos; una voz joven que destacaba por un notable registro y madurez, la cual fue tomando una forma distintiva y única, que se convirtió en su sello.

A los 20 años Ariel emigra a México comenzando una nueva vida, una nueva familia y con ello nuevas responsabilidades.

Después de muchos años como percusionista en diversas orquestas y varios empleos para salir adelante llega la oportunidad de trabajar con su padre en el recién inaugurado negocio familiar, un restaurante local. En una de estas noches, el cantante de la orquesta de casa no se presentó.  Motivado por su papá, Ariel salió con la valentía de un joven que quería ser escuchado, tomando el micrófono y liberando esa voz oculta detrás de las percusiones por tantos años.   La reacción del público en esa ocasión fue clave para Ariel, y le dio la certeza de seguir en el camino que siempre tuvo claro que es su pasión , pero inclinándose a una nueva faceta, como cantante.

Su vida personal en ese momento demandaba bastante atención, ya padre de 2 hijos y con las presiones que esto conlleva.  A pesar de que sentía una gran necesidad de expresar su talento, debió poner un poco en pausa su carrera para poder proveer a su familia.

El destino también tiene sus planes y por esa época, Ariel conoce una persona donde se presentaba ocasionalmente, que cautivada por su voz; le propone impulsar su carrera y trabajar en su primer disco.  El momento para Ariel era complicado; padre de 3 hijos, divorciado y con escasos recursos, no podía hacer sus responsabilidades a un lado.

El tiempo transcurre y después de 7 años, el destino vuelve hacer de las suyas, la oportunidad otra vez llama a la puerta, y se reencuentra con esta persona que le había propuesto impulsar su carrera, y que termina convirtiéndose en su manager hasta el presente.  Así nace su primera producción, un trabajo en equipo con el apoyo de su padre y la composición de Ariel, y logran sacar al mercado su primer sencillo ‘’Me pongo happy’’  el cual llegó con fuerza sonando en las pistas de baile a nivel global. Motivados por la acogida de este sencillo deciden concentrarse en el siguiente sencillo,’’Obatalá’’ del disco ‘’Este soy yo’’ que pronto estará saliendo a la luz con un repertorio inédito en su mayoría, incluyendo arreglos de tres conocidos temas: ‘’Dormir Contigo’’ , ‘’No me resigno a perderte’’ y ’’Me faltabas tú’’.

En este álbum se puede encontrar una orquestación versátil para todos los gustos que van atrevidamente desde la Timba y el Soul hasta el Jazz, dentro del cual hay colaboraciones de vanguardia con los maestros Armando Manzanero (Cantante y compositor), Arturo Sandoval (Trompetista, pianista y compositor),  Emilio Valdés (Baterista), José Gola (Bajista), Ricardo Eddy Martínez (Pianista y Productor) y Luis Noa Pluma (Cantante y Compositor) que sorprenderán al oyente por la calidad y el máximo cuidado al detalle en cada nota musical.

Ariel Ragués representa el vivo ejemplo de un sueño hecho realidad, ese que algunos llamarían imposible; un sueño donde sin duda la perseverancia una vez más prueba ser un requisito indispensable para lograr el éxito.   Ariel aspira y tiene la certeza de que no solo dejará una profunda huella, también un legado para futuras generaciones donde queda acentuada la perseverancia.